El breve y trágico destino de Dina Sanichar, un niño que creció entre lobos y se convirtió en el prototipo de Mowgli

La historia de Mowgli, del famoso libro de Rudyard Kipling, es conocida en todo el mundo. Sin embargo, en la vida real, existió un hombre cuyo destino fue mucho más trágico.

Este hombre fue Dina Sanichar, un indio a quien muchos consideran el prototipo de Mowgli.

En febrero de 1867, un grupo de cazadores exploraba los bosques de la región de Bulandshahr, en el norte de la India. Cerca de una cueva, avistaron lobos y se prepararon para cazar. Sin embargo, pronto descubrieron a un niño pequeño, de aproximadamente seis años, entre los animales.

El niño no respondía a las preguntas, no hablaba y se comportaba igual que los lobos que lo rodeaban. Los cazadores decidieron no abandonarlo en el bosque y lo llevaron al orfanato misionero de Sikandra, cerca de Agra.

Como no se pudo determinar su verdadero nombre, le dieron uno nuevo: Dina Sanichar.

El personal del orfanato pronto se dio cuenta de que el niño era muy diferente de los demás. Se desplazaba principalmente a cuatro patas, tenía gran dificultad para mantener el equilibrio sobre dos piernas y prefería la carne cruda a cualquier otro alimento.

Antes de comer, Dina siempre olfateaba la comida.

La tarea más difícil para los cuidadores era comunicarse con él. En lugar de hablar, gruñía, aullaba y emitía sonidos parecidos a los de un lobo.

Incluso los gestos más sencillos resultaban ineficaces para establecer contacto.

Con el tiempo, Dina empezó a comprender algunos de los comentarios de los cuidadores, pero nunca aprendió a hablar por sí mismo. Los expertos creen que la temprana ausencia del habla humana durante un período crítico de su desarrollo prácticamente le privó de la oportunidad de dominar el lenguaje por completo.

Gradualmente, empezó a caminar erguido con más frecuencia, se acostumbró a usar ropa y siguió las normas básicas de la casa.

Según sus contemporáneos, con el tiempo incluso adoptó uno de los hábitos de los adultos de la época: fumar cigarrillos.

A pesar de estos cambios, nunca logró adaptarse completamente a la vida en sociedad. La mayoría de sus instintos y características de comportamiento la acompañaron hasta el final de su vida.

La historia de Dina Sanichar no es el único caso de este tipo.

Oksana Malaya, una mujer ucraniana, alcanzó gran fama. Sus padres la abandonaron cuando era niña y vivió entre perros callejeros durante varios años. Tras ser rescatada, hablaba con dificultad, gateaba a cuatro patas e imitaba el comportamiento de los animales. A través de años de rehabilitación, aprendió a hablar y se adaptó a la vida.

Otro ejemplo famoso es el del niño indio Shamdeo, encontrado en el bosque con lobos. Testigos presenciales lo describieron con uñas muy largas, callosidades ásperas en manos y pies, y dientes inusualmente afilados. Al igual que Sanichar, no vivió mucho tiempo.

Dina Sanichar murió en 1895, a los 35 años aproximadamente. La causa de su muerte fue tuberculosis, una enfermedad que solía ser mortal en el siglo XIX. Aunque pasó la mayor parte de su vida entre humanos, nunca se integró completamente en la sociedad. Siempre fue un hombre atrapado entre dos mundos: la naturaleza y la civilización.