Un hombre, harto de que los perros de sus vecinos convirtieran su jardín en un retrete, ideó una forma de darles una lección
Una mañana temprano, cuando Walter Briggs salió a su porche con su taza de café, notó de inmediato una escena familiar.
Justo en medio del jardín, recién arreglado, se extendía un rastro fresco de otra visita de los perros de sus vecinos.