Recibió una carta de divorcio… ¡Su respuesta es oro puro!

Recibió una carta de divorcio… ¡Su respuesta es oro puro!
Recibió una carta de divorcio… ¡Su respuesta es oro puro!
Recibió una carta de divorcio… ¡Su respuesta es oro puro!

El hombre estaba sentado en su escritorio, mirando en silencio la página en blanco frente a él.

Sus dedos se posaban vacilantes sobre el teclado, buscando las palabras que expresaran lo que guardaba en su interior.