Arizona: Todo comenzó con un fuerte crujido que resonó entre los antiguos acantilados del Gran Cañón. Una enorme sección de la pared del cañón se desprendió repentinamente y se derrumbó justo al lado de uno de los senderos más populares.
Para el personal del parque, parecía un simple desprendimiento de rocas que debía ser despejado. Sin embargo, entre los escombros recientes se encontraba una piedra de gran interés para los científicos.
Misteriosas huellas en un fragmento reciente
Mientras caminaba por el sendero Bright Angel, el geólogo noruego Allan Krill notó una roca inusual. Varias filas de huellas diagonales repetidas eran visibles en su superficie.
El científico fotografió el hallazgo y se lo envió al paleontólogo Stephen Rowland de la Universidad de Nevada. Rowland se dio cuenta casi de inmediato de que se trataba de algo más que una simple huella fosilizada. Las huellas resultaron ser extremadamente antiguas, con una antigüedad estimada de aproximadamente 313 millones de años.
Esto significa que datan del período Carbonífero, mucho antes de la aparición de los dinosaurios. En aquella época, los ecosistemas terrestres comenzaban a desarrollarse activamente y los primeros vertebrados colonizaban gradualmente la tierra.
Una marcha extraordinaria
Pero el verdadero misterio no residía solo en la antigüedad del hallazgo.
Basándose en la naturaleza de las huellas, los investigadores pudieron reconstruir los patrones de marcha del animal. El rastro indica una secuencia de marcha lateral: las extremidades se movían alternativamente a un lado del cuerpo y luego al otro.
Este principio de locomoción nos resulta bien conocido gracias a los cuadrúpedos modernos, como perros, gatos y caballos.
Resulta particularmente interesante que las huellas se encontraran en un antiguo entorno arenoso. A juzgar por las rocas circundantes, el animal se desplazaba sobre dunas cambiantes, lo que indica que los vertebrados podrían haberse adaptado a la vida terrestre con bastante eficacia incluso hace cientos de millones de años. ¿Quién caminó sobre la arena antigua?
Es imposible determinar el animal exacto; prácticamente no quedan rastros del viajero tras cientos de millones de años. Sin embargo, los expertos asocian las huellas con diadectomorfos: antiguos y enormes vertebrados terrestres que podrían haberse parecido a grandes lagartos.
En algún momento, una criatura desconocida cruzó la arena húmeda y dejó varias huellas. Pronto, estas quedaron ocultas bajo nuevas capas de sedimento y, literalmente, desaparecieron del mapa durante cientos de millones de años.
Luego, un repentino derrumbe en el Gran Cañón las reveló de nuevo.
Hoy, estas huellas permiten a los científicos asomarse a un pasado increíblemente remoto y comprender mejor cómo los primeros vertebrados colonizaron la tierra mucho antes de la aparición de los dinosaurios.