La mayoría de la gente, al entrar en una habitación de hotel después de un largo viaje, coloca automáticamente la maleta sobre la cama, la alfombra o el portaequipajes. Parece lo más natural.
Sin embargo, los viajeros experimentados lo hacen de otra manera. Lo primero que hacen al registrarse es meter la maleta en la bañera.
A primera vista, este consejo puede parecer extraño. Pero hay una razón muy práctica para este hábito que muchos ni siquiera consideran.
Lo cierto es que los primeros minutos de tu estancia en una habitación de hotel son mucho más importantes de lo que crees. Es durante este tiempo cuando puedes prevenir un problema que podrías llevarte a casa sin que te des cuenta y que solo se manifieste unos días después, cuando sea mucho más difícil de solucionar.
Por lo tanto, los viajeros experimentados recomiendan no abrir la maleta ni colocarla sobre superficies blandas hasta después de una rápida inspección de la habitación.
No se trata tanto de la limpieza de la habitación como de los peligros ocultos que pueden estar presentes incluso en hoteles caros y bien mantenidos. Mucha gente cree erróneamente que estos problemas solo ocurren en hoteles baratos o mal mantenidos. De hecho, algunos problemas son imposibles de detectar a simple vista porque se propagan fácilmente con los huéspedes.
Por eso, los viajeros experimentados evitan que su equipaje entre en contacto con camas, alfombras, sillones y bancos tapizados justo después de registrarse. En su lugar, colocan temporalmente sus maletas en la bañera.
La razón es sencilla: la superficie lisa de la bañera prácticamente no ofrece escondites para insectos indeseados.
Después, se realiza una rápida revisión de las zonas más vulnerables: las costuras del colchón, las esquinas de la cama, los cabeceros, los pliegues de la tela y otras zonas de difícil acceso de los muebles. Estas son las zonas donde suelen acechar los insectos que más temen los viajeros experimentados.
Muchos se sorprenden al saber que la presencia de chinches no tiene nada que ver con la limpieza del hotel. Estos insectos viajan con las personas, escondiéndose en la ropa, los bolsos y las maletas, y luego se trasladan a los colchones, los muebles tapizados y las alfombras.
Por lo tanto, ni siquiera los hoteles de lujo son inmunes a este tipo de incidentes.
Mientras la maleta está en el baño, puede inspeccionar la habitación con tranquilidad en busca de señales de infestación: pequeñas manchas oscuras, excrementos de insectos o las propias chinches.
Todo el procedimiento no lleva más que unos minutos, pero muchos viajeros creen que esta sencilla precaución puede ahorrarles semanas de lucha contra insectos indeseados al regresar a casa.