Los lametones de perro no son besos. Esto es lo que tu perro realmente quiere decir cuando lame…

Existe la creencia generalizada de que si un perro lame a una persona, es necesariamente una señal de afecto. Muchos lo perciben como un «beso» y una muestra de cariño. Pero en la práctica, la realidad es mucho más compleja.

En realidad, lamer es más a menudo una forma de comunicación que una expresión de afecto. Y no siempre es una señal agradable o alegre. Con frecuencia, un perro intenta decir: «Me siento incómodo» o «Para ya».

Lamer como forma de comunicación.

Los perros usan la boca de forma muy parecida a los humanos: gestos e entonación. Lamer puede significar varias cosas:

  • una señal de tranquilidad: «No soy una amenaza».
  • una forma de lidiar con el estrés o la tensión.
  • un hábito formado por recompensas pasadas.
  • una reacción a la atención excesiva, especialmente en cachorros.

Y en raras ocasiones, es simplemente una muestra de afecto.

Para comprender el verdadero significado, es importante considerar todo: la posición de las orejas, la mirada, la postura, la respiración, el movimiento de la cola y la situación general. ¿Qué es un «beso de despido»?

Existe un término para «beso de despido»: cuando un perro lame para terminar el contacto. Estos suelen ser movimientos rápidos acompañados de una inclinación de cabeza, un intento de alejarse o una postura inmóvil.

Este comportamiento se observa a menudo:

En cachorros, cuando se les abraza con demasiada fuerza, y en perros adultos, cuando se invade su espacio personal.

Desafortunadamente, las personas suelen ignorar estas señales y continúan la interacción, pensando que el perro simplemente está siendo cariñoso. Si se ignoran estas señales suaves, el animal puede intensificar sus reacciones y volverse más agresivo: gruñir o incluso morder.

Qué observar

Un verdadero vínculo con un perro no se demuestra mediante lamidas, sino mediante una interacción tranquila y segura.

Señales de comodidad:

  • cuerpo relajado
  • movimientos suaves
  • mirada tranquila
  • movimiento ligero y relajado de la cola
  • deseo de estar cerca sin ser intrusivo

Estos momentos son mucho más valiosos que los constantes intentos de «lamer». Puedes establecer límites.

Si no te gusta que tu perro te lama con frecuencia, es normal. No te convierte en un mal dueño.

Es importante redirigir el comportamiento con suavidad:

  • ofrécele un juguete o un objeto para morder
  • Saca al perro a pasear
  • Dale una orden clara y estructura
  • Bríndale la oportunidad de relajarse.

Cuando dejamos de percibir automáticamente cualquier lamido como amor y comenzamos a observar el comportamiento del perro con más atención, surge la verdadera comprensión. Y esta es la base de la confianza y la armonía.