Nunca has visto una entrevista con un bebé como esta

En una soleada mañana, la periodista Lydia Marks entró en la habitación del bebé, lista para grabar un segmento ligero y divertido. Pero Oliver, de seis meses, parecía haber preparado ya su propio guion, y claramente tenía algo que decir.

«¡Buenos días, Oliver! ¿Listo para tu entrevista?», preguntó Lydia con una sonrisa.

El pequeño se acomodó en su silla, cruzó sus bracitos y respondió con expresión seria:

«Sinceramente, estoy cansado de ser tan mono todo el tiempo. Es agotador».

Lydia se rió.

«Vale, empecemos con algo sencillo. Nombra una señal de alerta en el comportamiento de tus padres».

Oliver se tocó la frente pensativo.

«Bueno… Mamá canta nanas totalmente desafinada, y papá siempre encuentra y se come las galletas que escondo». Esas son dos señales serias.

«Lo anoté», sonrió Lydia. «¿Qué es lo que más te gusta de tener un bebé?»

Los ojos de Oliver se iluminaron.

«Las siestas largas, los mimos interminables… y ver a los adultos entrar en pánico cuando empiezo a tirar la comida al suelo».

«¿Qué es lo que menos te gusta?», preguntó la reportera.

El bebé hizo un puchero dramático.

«La hora del baño. Sobre todo cuando dicen que es ‘divertido’. No es nada divertido».

Lydia se inclinó para hacer la última pregunta.

«¿Tienes algún consejo para otros bebés?»

Oliver sonrió con picardía.

«Ríanse a carcajadas, lloren en el momento adecuado y nunca —repito, nunca— compartan sus golosinas. Y asegúrense de exigir que les lean un cuento al menos dos veces al día. Son trucos muy útiles».

Al final de la entrevista, Oliver se había convertido en una verdadera estrella. Bromeaba, compartía observaciones graciosas y actuaba como un pequeño comediante con mucha experiencia. Lydia se rió hasta llorar, dándose cuenta de que nunca antes había tenido una entrevista así.