Mucha gente sabe lo eficaces que son las pastillas para lavavajillas para eliminar la grasa y los residuos de comida de los platos. Pero no todos saben que estas mismas propiedades también se pueden utilizar para limpiar la cocina. Eliminan manchas quemadas, depósitos de carbón y suciedad difícil con mucha más facilidad que muchos limpiadores especializados.
Cuando se usan correctamente, una pastilla se convierte en una potente solución de limpieza. Sin embargo, es importante tener en cuenta un error común que se comete al limpiar la cocina.
A menudo se raspan los depósitos de carbón con cuchillos, se frota la superficie con fuerza o se utilizan productos químicos demasiado agresivos. Esto puede dañar el revestimiento de la cocina, extender la suciedad o no obtener los resultados deseados.
Una pastilla para lavavajillas funciona de forma diferente. Libera gradualmente ingredientes activos (enzimas y agentes desengrasantes) que disuelven la suciedad sin necesidad de frotar con fuerza. Sin embargo, para ello, primero debe disolverse en agua.
Cómo funciona.
Las pastillas contienen ingredientes activos que eliminan eficazmente la grasa y los residuos de comida incrustados. Al disolverse en agua caliente, los ingredientes activos se distribuyen uniformemente sobre la superficie y comienzan a suavizar las manchas. Las enzimas descomponen la estructura de los depósitos de carbón y la suciedad comienza a desprenderse, simplificando considerablemente el proceso de limpieza.
Modo de empleo:
Hierva agua y coloque la pastilla en un recipiente resistente al calor. Llénelo con agua caliente y espere a que se disuelva por completo; el agua se volverá turbia. Aplique la solución resultante sobre las zonas manchadas de la estufa y déjela actuar de 10 a 15 minutos. Luego, limpie la superficie con un paño suave, enjuagándola periódicamente con agua limpia. Finalmente, limpie la estufa con un paño húmedo para eliminar cualquier resto de producto.