Por qué a veces vale la pena prenderle fuego a una naranja y qué beneficios ofrece

Las naranjas son valoradas por mucho más que su sabor y valor nutricional. Esta fruta ha formado parte de la dieta diaria desde hace mucho tiempo: se consume fresca, se añade a platos y se exprime. Pero pocas personas saben que la cáscara de naranja se puede usar de una forma muy inusual: como fuente de luz natural y aromática.

A primera vista, la idea de prenderle fuego a una naranja suena extraña. Sin embargo, no nos referimos a la fruta en sí, sino a crear una sencilla vela casera con su cáscara. Este método permite aprovechar el aroma natural de los cítricos y crear un ambiente acogedor en el hogar sin fragancias sintéticas.

Puedes hacer una vela de este tipo usando prácticamente cualquier cosa que tengas a mano.

Corta con cuidado la naranja por la mitad y extrae la pulpa, teniendo cuidado de no dañar la cáscara. Es importante conservar la parte blanca central, ya que servirá de mecha.

Vierte un poco de aceite vegetal (de oliva o de coco) o cera derretida en la cáscara. Enciende la mecha. El aceite o la cera comenzarán a arder lentamente y la cáscara desprenderá un agradable aroma cítrico.

El resultado es una vela natural con una suave luz y un aroma fresco. Esta opción elimina la necesidad de velas aromáticas prefabricadas y permite utilizar materiales que de otro modo se desperdiciarían.

Una vela naranja crea un ambiente acogedor, llena la habitación con un ligero aroma cítrico y puede ser un complemento divertido para una velada en casa o una reunión con amigos. Es una forma sencilla, económica y original de darle un nuevo toque a una fruta conocida.