Mantenemos la ropa de cama en contacto con frecuencia, por lo que es fundamental mantenerla fresca e higiénica. Lavarla con regularidad ayuda a mantener la limpieza y crea un ambiente de sueño confortable. Pero, ¿con qué frecuencia deberías lavar tu ropa de cama y cómo hacerlo correctamente? A continuación, te presentamos cinco consejos sencillos y útiles.
Consejo 1: ¿Con qué frecuencia deberías lavar tu ropa de cama?
El intervalo depende de tu uso, el material y tus necesidades. En promedio, recomendamos:
Sábanas: cada 7-14 días
Fundas de almohada: cada 7-14 días
Fundas nórdicas: cada 3-4 semanas
Mantas: cada 6-8 meses (lavado o limpieza en seco)
Almohadas: cada 12-18 meses (limpieza en seco)
Estos plazos son aproximados: si sudas mucho, estás enfermo o duermes con mascotas, deberías lavarlas con más frecuencia. Consejo 2: Elija la temperatura de lavado correcta
La limpieza y durabilidad de la tela dependen de la temperatura.
Algodón: tolera bien las altas temperaturas. Una temperatura óptima de 60-90 °C elimina la suciedad y las bacterias.
Lino: similar al algodón, resiste el lavado en caliente (60-90 °C).
Sintéticos: son sensibles al calor y pueden encoger. La temperatura ideal es de 30-60 °C o agua fría.
Lana: requiere un cuidado delicado. Lave a 30 °C o en agua fría en un ciclo suave.
Consejo 3: Use la cantidad adecuada de detergente
Una dosis excesiva de detergente no hará que su ropa quede más limpia; de hecho, puede causar irritación en la piel debido a los residuos.
La dosis depende del tamaño de la carga, la dureza del agua y el tipo de detergente. Es recomendable seguir las recomendaciones del fabricante y ajustar la cantidad según sea necesario.
Consejo 4: Productos adicionales opcionales
Puede mejorar el rendimiento del lavado con aditivos adicionales:
El suavizante suaviza las telas y les da fragancia. La lejía ayuda a eliminar las manchas difíciles y a recuperar la blancura, pero no es adecuada para todos los materiales (por ejemplo, no es ideal para la lana ni para algunas telas delicadas).
Consejo 5: Un secado adecuado es clave para una mayor durabilidad.
El secado afecta la forma, la suavidad y la vida útil de la ropa.
La secadora es una opción rápida, pero no todas las telas soportan altas temperaturas. Para telas delicadas, elija un ciclo suave.
El secado al aire es el mejor método para la lana y otras telas delicadas. Es fundamental secar la prenda completamente antes de usarla.
El planchado ayuda a eliminar las arrugas y hace que la tela sea más suave al tacto. Sin embargo, los materiales sintéticos generalmente no están diseñados para altas temperaturas de planchado.
Las mantas y almohadas suelen requerir un cuidado especial, por lo que es mejor dejarlas en manos de profesionales. La limpieza en seco prolongará la vida útil de las prendas y garantizará una mejor higiene.
La temperatura adecuada, la cantidad adecuada de detergente y un secado suave ayudarán a mantener las telas frescas y duraderas.