Limpiar el inodoro rara vez está entre las tareas domésticas favoritas. Sin embargo, es inevitable: el baño se considera uno de los lugares más sucios de la casa. El inodoro alberga miles de bacterias invisibles a simple vista. Por lo tanto, la limpieza regular no es solo una cuestión de estética, sino también de higiene. La buena noticia es que se puede hacer rápidamente y sin productos químicos agresivos. Y ahí es donde el vinagre y las toallas de papel son útiles.
Por qué deberías evitar la lejía.
Mucha gente usa habitualmente productos con cloro, pero en realidad, no son ideales. Si bien la superficie puede parecer más clara, el cloro es prácticamente ineficaz para disolver la cal y los depósitos difíciles. Además, estos productos son perjudiciales para el medio ambiente y pueden tener efectos adversos para la salud, especialmente con el uso frecuente o la mala ventilación. Los vapores de cloro irritan la piel, los ojos y las vías respiratorias. Lo más peligroso es mezclar cloro con otros productos de limpieza. Esto puede generar gas de cloro, que es altamente tóxico. De hecho, no es necesario usar cloro para mantener el inodoro limpio: existen alternativas más seguras y efectivas.
Cómo funcionan el vinagre y el papel higiénico.
La cal se disuelve fácilmente en un ambiente ácido, por lo que el vinagre es mucho más efectivo que la lejía. Las toallas de papel empapadas en vinagre mantienen el ácido en contacto con la superficie manchada durante mucho tiempo, descomponiendo gradualmente la cal.
Instrucciones paso a paso.
Tome toallas de papel o papel higiénico grueso.
Remójelas generosamente en vinagre de mesa o de limpieza.
Coloque con cuidado el papel dentro del inodoro, cubriendo las áreas manchadas.
Deje el inodoro sin usar durante al menos 4-5 horas. Es mejor hacerlo durante la noche; así, el vinagre será más efectivo.
Por la mañana, tire de la cadena. El resultado es un inodoro limpio, sin placa, olores fuertes ni químicos dañinos: mínimo esfuerzo, máximos resultados.