Para muchas personas sin hogar, la vida cotidiana es dura. Pero una joven decidió afrontar su situación con imaginación y determinación. Tras experimentar la mala suerte, decidió que, en lugar de simplemente sobrevivir, sería creativa y crearía su propio espacio. No tenía hogar, pero era inteligente. Usó cajas de cartón y pegamento para construir una pequeña cabaña.
Desde fuera, puede parecer un montón de cajas, pero en su interior hay un espacio bien diseñado. Es más que un simple refugio: representa la fuerza y la inteligencia de las personas. Aunque los materiales utilizados son sencillos, el espacio se ha diseñado para que se sienta como un hogar, cálido y con carácter.

La zona de dormir es práctica pero sencilla: un colchón desnudo yace en el suelo, rodeado de paredes de cartón para conservar el calor. El diseño es sorprendentemente cómodo, demostrando que incluso los materiales sencillos pueden resultar agradables cuando se les dedica cuidado y atención.
En la sala de estar, hay un sofá hecho con cajas de cartón rellenas de sacos de arena para que no se deforme. Se colocan cojines viejos encima, lo que lo convierte en un lugar cómodo y acogedor para sentarse y relajarse. Aunque los materiales son limitados, el espacio se siente natural y creativo. Muestra cómo incluso las cosas desechadas pueden usarse para crear algo útil, personal y con carácter. Esta casa demuestra que, con resiliencia e imaginación, se puede hacer que cualquier espacio se sienta como un refugio. Caroline ha estado trabajando duro para ahorrar dinero y alquilar un apartamento de nuevo, pero dice que ha estado bastante cómoda en la casa temporal de cartón que se ha construido.